20140914

La planificación fiscal de los Botín deja una herencia mermada a las arcas públicas

ésta es otra gran diferencia entre los ricos y los pobres.. los ricos planifican; los pobres pagan por cada paso..

tema aparte es la moralidad de pagar impuestos por algo que ya había pagado impuestos..


La planificación fiscal de los Botín deja una herencia mermada a las arcas públicas

  • El que fue primer banquero de España había desaparecido de la lista Forbes por el poco patrimonio que tenía ya a su nombre
  • La herencia está organizada en sociedades familiares y donaciones en vida de forma que la transmisión sea lo menos onerosa posible
  • El impuesto de sucesiones por la herencia de su padre fue de 60 millones de euros; el suyo podría no llegar a los 8,5 millones
La palabra herencia ha salido recurrentemente en las crónicas tras el fallecimiento de Emilio Botín en los últimos días. Su primogénita hereda un imperio, los santanderinos heredan su legado, el banco hereda su carisma, la Universidad hereda su altruismo... y un largo etcétera de sucesiones simbólicas que en poco se traducirán pecuniariamente.

El que fue primer banquero de España y uno de los hombres más poderosos del país no era, ni de lejos, el más rico. Forbes ya le excluyó hace dos años de su listado de mil millonarios. En un cálculo grueso, Amancio Ortega, sin haber heredado ningún imperio financiero ni tener un ilustre apellido familiar, era entre cuarenta y cincuenta veces más rico que don Emilio. Al menos sobre el papel.

Lo cierto es que el patrimonio del banquero está organizado de forma que es muy difícil cuantificarlo. Para muestra, el botón de que hace tres años Hacienda descubrió "por sorpresa" que la familia tenía una enorme fortuna resguardada en el HSBC de Suiza sin declarar al fisco español. De esta parte del patrimonio se sabe a día de hoy muy poco, y la mayor parte de lo que ha trascendido son especulaciones.

La prensa hizo en el momento una labor deductiva. Si la familia tuvo que pagar por la regularización (lo que comúnmente se define como hacer una "complementaria") algo más de 200 millones de euros, era porque el capital gravable debía superar los 2.000 millones. La clave es que al haber zanjado el asunto con un ingreso voluntario, la familia solo tuvo que hacer frente a los pagos de lo que hubiera tenido que abonar por los rendimientos de ese capital los últimos cuatro años no prescritos (entre 2005 y 2009, fecha en la que Hervé Falciani extrajo las cuentas de la entidad suiza).

Pero de esa fortuna no se sabe apenas nada. La versión oficial es que el abuelo sacó parte del patrimonio familiar durante la Guerra Civil y aunque nunca hubo una disculpa se supone que, como pasó a otros, no encontraron el momento adecuado para la regularización.

Tampoco ha trascendido el reparto de ese patrimonio oculto. El hermano menor de Emilio Botín, Jaime, fue sancionado por tener una participación de casi el 9% de Bankinter (banco del que llegó a ser presidente) oculta también en la entidad de Ginebra. Aparentemente, esta participación estaría en el paquete que se regularizó, lo cual da una pista de lo complicado que es poner nombre y tamaño al dinero que aún permanece en Suiza. Economía ha sancionado por esta práctica al tío de la actual presidenta, lo que él ha considerado una suerte de persecución.

Cabe recordar que esta parte de la fortuna descubierta solo corresponde a ese banco concreto, HSBC, y a ese paraíso fiscal concreto, Suiza.

En cuanto a la fortuna conocida en España, el hasta ahora patricarca de la familia ya había organizado gran parte del patrimonio familiar para minimizar el impacto fiscal. En 2012, Botín repartió acciones del Banco Santander por valor de casi 200 millones de euros entre sus hijos. En el momento de su fallecimiento, el entonces presidente del banco apenas tenía seis millones de títulos que se valoran actualmente en 45,6 millones de euros.

Aparentemente, y tal y como viene recogido en la CNMV, este patrimonio sí está a su nombre particular, y no al de ninguna sociedad, como sí están los títulos del resto de sus hijos. Los Botín son socios o accionistas de una multitud de empresas familiares: Latimer, Bafimer, Cronje, Puentepumar, Puente San Miguel, Nueva Azil, Inversiones Zulú, Simancas, Agropecuaria El Castaño, Inversiones Oquendo y un largo listado cuya pista es difícil de seguir.

Las fincas están a nombre de empresas

Los bienes raíces de Emilio Botín, como la espléndida finca de El Castaño, en Luciana, Ciudad Real (6.800 hectáreas con aeródromo incluido) y otras parcelas e inmuebles, como la finca en la que ha sido enterrado, pertenecen formalmente a una o varias de estas sociedades, según datos de 2010 a los que ha podido acceder este diario.

Si los hijos tienen participaciones superiores al 5% en estas sociedades, su traspaso podría tener consideración de empresa familiar y por lo tanto estar bonificado al 95%.
Para que una empresa sea familiar, y no una mera patrimonial, debe tener empleados y actividad, algo que sucede en estas fincas al tener actividad cinegética y agrícola y contar con una plantilla propia de trabajadores.

Los traspasos de empresas familiares están exentos prácticamente en su totalidad de pagar el Impuesto de Sucesiones en casi toda España pero especialmente en Madrid y Cantabria, las dos comunidades en las que residía habitualmente la familia. Emilio Botín era residente fiscal en Madrid pero, además, como demuestra su fallecimiento en su domicilio de Somosaguas, también era su residencia habitual, que es el dato que exige la ley para elegir el lugar donde se devenga el Impuesto de Sucesiones.

También conviene aclarar que liquidar el Impuesto de Sucesiones es algo más complicado que coger el tipo del tributo y aplicarlo al patrimonio que se transmite. Hay reducciones por grado de parentesco, por heredar la vivienda habitual, penalizaciones por patrimonio preexistente de los herederos (si ya tenían dinero antes de recibir la herencia) y una larga serie de particularidades que solo permiten hacer algo similar a "las cuentas de la abuela" en un cálculo sobre a cuánto puede ascender la aplicación de este impuesto. Madrid bonifica las herencias entre padres e hijos al 99%, por lo que el tipo efectivo que se aplicaría no llegaría al 1% sin tener en cuenta otras bonificaciones.

Patrimonio en extinción

Pero en principio, y a bocajarro, la familia Botín, siempre que los herederos directos fuesen residentes en Madrid, menos del 1% de esos 45 millones de euros de acciones de Santander, y mucho menos, puesto que tienen una bonificación adicional del 95%, por el traspaso de las empresas familiares en las que los herederos ya tuvieran una participación significativa. De nuevo apuntando que es imposible saber la organización y disposición del patrimonio de Suiza. La última vez que Forbes hizo un cálculo de su patrimonio (en 2012 antes del reparto de acciones), lo situaba en alrededor de 850 millones de euros.

Aunque no se puede obviar el efecto que ha tenido la caída de cotización del banco en el patrimonio del banquero (en los máximos de 2007 cotizaba a 14 euros y en la actualidad no llega a 8 euros), la merma del patrimonio reconocido del banquero no puede dejar indiferente. En 1998, Forbes le atribuía una fortuna personal de 9.200 millones de dólares (al cambio de hoy 7.100 millones de euros) que ya no está a su nombre.

Así las cosas, si se toma como buena la cifra de los 850 millones (aunque la base imponible para liquidar el impuesto sería sin duda menor) y le aplicáramos el 1%, tendríamos un traspaso para las arcas del Estado de poco más de 8,5 millones de euros. Sin embargo, al vivir aún la matriarca, Paloma O'Shea, esta cantidad se reduciría a la mitad, ya que por la época en la que contrajeron matrimonio lo lógico es que estén en régimen de gananciales y el 50% de esta fortuna le pertenezca aún a ella.

Hay una nueva salvedad, y es que la residencia habitual también se fija para el que recibe la herencia, y en este caso Ana Patricia Botín residía hasta ahora en Londres para dirigir la filial británica del Santander. Con todo, la nueva presidenta puede estar a tiempo de disfrutar de las bonificaciones propias de los residentes en Madrid ya que una reciente sentencia del Tribunal de Justicia Europeo (de este mismo mes) indica que para igualar el trato de todos los ciudadanos de la UE los nos residentes también deben disfrutar de las bonificaciones autonómicas del Impuesto de Sucesiones. Aunque aún no se sabe como se va a trasladar esta sentencia, la familia Botín tiene meses por delante para liquidar el Impuesto y aclarar esta situación.

El montante por tanto que ingresará las arcas del Estado parece estar bastante lejos del que dejó Emilio Botín padre. Por su fallecimiento, en 1993, la Hacienda cántabra ingresó casi 13 años después 63 millones de euros con un tipo aplicado del 34%. La dilatación del proceso de la herencia vino del contencioso que Cantabria y Madrid tuvieron por ingresar la herencia. Madrid aseguraba que Botín padre era residente fiscal en la comunidad y que el impuesto debía ser liquidado en la región. Sin embargo, el Supremo le dio la razón a Cantabria al asegurar que la residencia habitual era la determinante para fijar dónde se debía de pagar el impuesto, y no el padrón.

Paradójicamente, el recién fallecido Botín se alineó con esta tesis y quiso que el impuesto se liquidara en Cantabria, aunque presumiblemente el suyo se hará en Madrid. El presidente de Santander podía tener intención de retirarse en la capital cántabra pero lo repentino de su fallecimiento no ha dado margen a ninguna planificación de este tipo.

No hay comentarios: